
La foto la hice en un espejo del Parque Tivoli de Copenhaguen... ¡Que lugar! La cuestión es que es un parque de atracciones y yo, claro, pues no tenía demasiada gana de ir. De hecho, el año pasado, durante mi primera visita a Copenhaguen, pasé de entrar. Uno tenía en mente el Parque de Atracciones de Madrid y, mira, paso.
Este año, invitado por la Oficina de Turismo de Copenhaguen (Wonderful Copenhaguen), tenía una tarjeta que me permitía entrar gratis al Tivoli. Una tarde, volviendo ya al hotel -estaba en Vesterbro- decidí entrar, a ver qué tal. Pero bueno, sin demasiadas expectativas. Estaba anocheciendo y parecía un buen plan para matar un ratillo antes de ir al hotel.
Me quedé tres horas.
En primer lugar, es un lugar que está exageradamente bien cuidado, todo limpito y lustroso con el cesped en perfecto estado y los puestos de comida impolutos. Pero lo más importante es que es un lugar de fantasía absoluta, uno de esos sitios en los que parece que no existe más que alegría. Sí, pueden resultar un poco falsos, pero durante un ratín, merecen la pena.
Al grano: ¿Qué diantres es el Tivoli? Pues un viaje a las ferias del pasado, con atracciones clásicas: montaña rusa, coches de choque, avioncitos que suben y bajan para los niños y cosas así. Además, está lleno de puestecitos en plan tiro al plato, el juego de la rana, máquinas para probar tu fuerza... Y claro, sitios de comida: gofres, palomitas de maiz, piruletas, perritos calientes, comida china: apetece probar de todo. Es fantástico.
Por si fuera poco, tiene varios auditorios cubiertos en los que suelen programar música clásica y bandstands en los que toca la Tivoli Big Band, que interpreta standards de jazz estupendamente. Hacen varias sesiones a lo largo del día y, por supuesto, me tragué una de ellas entera.
En fin, que me sentí como un niño pequeño otra vez. Salí con cara de idiota feliz.
El Parque Tivoli está en pleno centro de Copenhague y esta es su web: www.tivoli.dk
1 comentarios:
Como se lo pasa usted eh! qué suertudo
Saludos
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